miércoles, 9 de febrero de 2011

...

Seguramente nunca sabré por qué al final me he decidido a hacer algo de esto, quizá sea simplemente por diversión o por el gusto de tener algo escrito, porque lo cierto es que me encanta escribir.
Pero es una sensación extraña la que siento ahora, si bien en varios sentidos es conocida. Lo cierto es que siempre que escribo es porque, por alguna cosa o por otra, me siento triste o decaída, o simplemente cansada de todo, y es curioso que hace tan solo un rato estaba contenta, hasta eufórica diría yo, cuesta entender que seamos de humor tan cambiante, que de repente te sientas tan mal… Pero a decir verdad al final siempre hay una razón, por banal que sea, puede que por un simple comentario o algún olor que te haga sentir nostalgia, por lo sucedido a lo largo de la semana; siempre hay una razón para todo, aunque ni siquiera nosotros mismos nos demos cuenta o nos atrevamos a percibir.
  Recuerdo que la primera vez que escribí algo en condiciones fue tan triste y descorazonador que se me abre el alma de tan solo recordarlo; tal vez algún día lo enseñe a todos, tal vez, pero no ahora. No por el simple hecho de enseñarlo, sino porque ahora ya no tiene sentido, y no es que haya dejado de ser verdad pero ya poca gente lo entendería y lo único que podría hacer ahora es abrir antiguas heridas que no estoy dispuesta a dejar sangrar.
 Y bueno, ahora es cuando la imaginación se va y te das cuenta de que lo que estás pensando en este momento seguramente digas mañana que no tiene ningún sentido, que menuda estupidez, y por eso quiero dejarlo hecho ya hoy, porque siempre digo que no. Mañana me levantaré otra vez contenta, pensando en un sueño quizá, no lo sé, tampoco se lo diré a nadie; me levantaré para sonreírle a todos aquellos a los que les gusta mi sonrisa. Aunque ahora esté triste mañana lo haré por ellos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario